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  • Fr. Martin

Domingo 22 del Tiempo Ordinario. Reflexión de la Palabra de Dios.


El Evangelio de hoy es una catequesis sobre el sentido de Jesús como el Mesías (ungido) y se concreta anunciando su pasión. Muchos esperaban a un Mesías triunfante, que sometiera por la fuerza a los enemigos de Israel. Jesús, en cambio, nos dice que su triunfo sólo vendrá después de su muerte, mediante la resurrección.


En el camino de la cruz los enemigos de Jesús no son las personas pecadoras, sino únicamente sus pecados; por eso, su plan es liberar a todos del poder del pecado que los somete. Para ello es necesario renunciar a todo lo que signifique una alianza con cualquier forma de mal, y nunca se debe someter a los demás por medio de la violencia.


El camino de la cruz es el de la negación de sí mismo, es dar la vida. Tomar la cruz significa elegir el amor y la entrega, la atención a los demás, el perdón. También cuando no me va tan bien, cuando experimento el dolor o la limitación, cuando siento no sólo la bondad del amor, sino también su peso. Tomar la cruz nos dice San Pablo, es trabajar para presentar la propia vida como una hostia viva, santa y agradable a Dios.

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