Reflexión de la Palabra de Dios, Domingo 2 de Agosto 2026
- Fr. Tarcisio
- 31 jul
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Jesús, al enterarse de la muerte de Juan el Bautista, se aparta triste hacia un lugar solitario. Pero la gente se encargó de sacarlo de su aislamiento cuando lo fue buscar, llevándole sus aflicciones y enfermedades. Jesús no responde con quejas, diciendo: ¿Por qué Yo? Sino que siente compasión y hace algo por ellos. Los discípulos están preocupados, porque saben que tienen pocos recursos y la necesidad es muy grande, parece imposible el hacer algo para saciar el hambre. Pero, así como Dios Padre en el Antiguo Testamento, les dio lo necesario cuando sintieron hambre los Israelitas, de igual forma, Jesús, en el Nuevo Testamento, alimenta al pueblo necesitado que congrega a su alrededor.
¡Lo que hizo Jesús con cinco panes! ¡Lo que puede hacer Dios con una cooperación nuestra que podría parecernos insignificante! Aportemos lo que tenemos, lo que sabemos, lo que podemos, por poco que sea. Una limosna, un acompañamiento a un enfermo, un buen consejo, un poco de tu tiempo para dar catequesis.
P. Tarcisio




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