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  • P. Tarcisio

ESTUDIO BÍBLICO. SALMO 96 (95) Vengan aclamemos al Señor.


1. TIPO DE SALMO: Himno a Dios, rey del universo

Es un canto a la grandeza de Dios y una invitación a que el pueblo de Dios y todos los pueblos de la tierra lo reconozcan como único Dios.

2. LEER LA PALABRA.

Salmo 96 (95)

1Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; 2cantad al Señor, bendecid su nombre, proclamad día tras día su victoria.

3Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones;

4porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses.

5Pues los dioses de los gentiles son apariencia, mientras que el Señor ha hecho el cielo;

6honor y majestad lo preceden, fuerza y esplendor están en su templo.

7Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor, 8aclamad la gloria del nombre del Señor, entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.

9Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda; 10decid a los pueblos: «El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente».

11Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; 12vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque,

13delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: 14regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad.

¿Qué dice el texto?

a) Invitación a Israel a alabar a Yahvé en el templo (vv. 1-6);

El salmo inicia con una invitación que abre inmediatamente una perspectiva universal: «cantad al Señor, toda la tierra» (v. 1). Se invita a los fieles a “contar la gloria” de Dios “a los pueblos” y, luego, “a todas las naciones” para proclamar sus maravillas (v. 3).

En el centro de este canto encontramos una declaración contra los ídolos, dioses que no lo son, que no tienen poder de crear ni salvar como nuestro Dios lo ha hecho. Este canto nuevo ha de ser cantado por Israel, su Pueblo elegido, en el templo de Jerusalén.

b) Invitación a las demás naciones a alabar al Creador (vv. 7-10);

La experiencia histórica del exilio de Israel, también los llevó a reconocer que su Dios también gobierna sobre todas las naciones. Que otros pueblos no quedan excluidos de sus promesas de salvación y por eso les invita en estos versículos, para que también canten y alaben a Dios.

c) Invitación a la naturaleza a regocijarse ante Dios, que gobierna el mundo con su justicia (vv. 11-14).

Por último, se abre con la proclamación de la realeza del Señor (cf. vv. 10-14). Quien canta aquí es el universo, incluso en sus elementos más misteriosos y oscuros, como el mar, según la antigua concepción bíblica: Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, aclamen los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad.” (vv. 11-13).

El Señor es un juez justo y misericordioso, con su Pueblo (Israel), con las familias de los pueblos y con la creación entera.

3. MEDITAR LA PALABRA. ¿Esta lectura dice algo especial para ti?

El salmista ha compuesto esta alabanza llena de fe y de emoción reconociendo las maravillas de Dios. Me pregunto si nosotros, al rezar, al participar en la Eucaristía, sentimos esa emoción y somos capaces de contagiar a otros para participar en la alabanza. Recordemos que la acción de Dios en el mundo es maravillosa, digna de ser alabada; está llena de fuerza y esplendor, y es capaz de alegrar el universo entero.

4. ORAR CON LA PALABRA. ¿Qué le dices tú a Dios?

Padre de la humanidad, Tú que has puesto tu morada entre nosotros, y en tu Hijo has querido hermanar a quienes el pecado había distanciado; te pedimos que, por tu Espíritu, todos en coro universal podamos aclamarte como nuestro: «¡Abba! ¡Padre!».

5. CONTEMPLAR LA PALABRA. ¿Cómo cambia tu mirada?

Que no nos de pena cantar durante celebración de la misa, que nuestro canto sea expresión de la alegría y agradecimiento que llevamos en el corazón. Que nuestra participación en las reuniones litúrgicas, oraciones comunitarias, celebración de los sacramentos, estén llenos de fe. Y que nuestra alegría y buen ejemplo contagien amas personas para cantar y alabar a nuestro Dios.

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