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  • Fr. Martin

El Agua Bendita


El agua bendita usada con fe y devoción nos purifica las faltas veniales. Decía San Agustín que los pecados leves no son poca cosa, porque muchos objetos pequeños hacen una gran masa; muchas gotas de agua llenan un río. Muchos granos hacen un montón. ¿Cuál es entonces nuestra esperanza? Ante todo, la confesión.

El agua bendita nos recuerda a Cristo que se presenta como agua viva e instituyó para nosotros el bautismo como signo de salvación. Al utilizar el agua bendita en nosotros renovamos esa bendición recibida en el bautismo. Todo bautizado es llamado a ser una "bendición" (Gn 12,2) y a bendecir (Lc 6,28).

Recordemos que cuando hacemos la bendición de personas usamos signos como la señal de la cruz y el agua bendita con el único objetivo de glorificar a Dios por sus dones, pedir su ayuda y alejar al maligno. “rocíame con el hisopo, y quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve” (Sal 50,9).

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