Reflexión de la Palabra de Dios, XXVII Domingo del Tiempo Ordinario
Fr. Claudio
1 oct
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El relato del Evangelio de hoy comienza de manera similar al Canto de Isaias: “Un propietario plantó un viñedo, lo protegió con una cerca, cavó un lagar y construyó una torre”.
Viene después el momento decisivo en el que el propietario confía la viña a unos labradores y se marcha. La lealtad de los labradores es puesta a prueba: se les ha confiado la viña; después de la vendimia deben entregar la cosecha al propietario.
El pasaje del Evangelio nos invita a reflexionar sobre nuestras responsabilidades y talentos que cada uno recibimos de Dios, como don y como tarea… Si somos posesivos, si nos creemos dueños o si perdemos de vista que el único Dueño es el Señor.
P. Claudio




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