LA IMPORTANCIA DEL SILENCIO EN LA CELEBRACIÓN DE LA MISA
- Fr. Tarcisio
- 19 jul
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Estar en silencio no es fácil. Si nos damos cuenta, casi siempre tratamos de evitar el silencio durante el día. Así que, cuando no hay ruido, podemos sentirnos incomodos y por eso usamos los audífonos, vemos videos, encendemos el radio o la televisión. Tal vez por eso tampoco durante las celebraciones litúrgicas, como la misa, nos cuesta trabajo aprovechar esos espacios de silencio.
Pero el silencio nos permite enfocarnos para hacer oración personal, para identificar nuestros emociones y sentimientos profundos y ponernos en comunicación intima con Dios. Cuando el sacerdote dice: “Oremos…” y luego hace una pausa, es para que en silencio hagas tu oración personal o te dispongas a unirte a la petición comunitaria, lo mismo cuando hacemos el examen de conciencia, o en el momento de la consagración del vino y el pan, o después de comulgar. Aprovechemos pues esas pausas durante la misa o en nuestra oración personal, cuando llegas más temprano a la iglesia. Es necesario saber escuchar lo que Dios nos dice, o identificar lo que sucede en nuestro interior. Y eso lo podemos lograr solo cuando sabemos estar en silencio.
P. Tarcisio




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