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  • P. Tarcisio

SALMO 89 (88) Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor


1. TIPO DE SALMO: Es una salmo de instrucción y alabanza

El Salmo 89 (88) recuerda la elección de David como rey de Israel después de que el Señor rechazara a Saúl por no haberle obedecido (1 Sam 16,1-13). En él se canta la fidelidad de Dios que nunca termina.

2. LEER LA PALABRA.

Salmo 89, 2-3. 16-17. 18-19

Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor,

y daré a conocer que su fidelidad es eterna,

pues el Señor ha dicho: “Mi amor es para siempre, eterno,

y mi lealtad, más firme que los cielos”.

Señor, feliz el pueblo que te alaba

y que a tu luz camina,

que en tu nombre se alegra a todas horas

y al que llena de orgullo tu justicia.

Feliz, porque eres tú su honor y fuerza

y exalta tu favor nuestro poder.

Feliz, porque el Señor es nuestro escudo

y el santo de Israel es nuestro rey.

¿Qué dice el texto?

vv. 2-3. En las lecturas de la misa de este domingo leemos solamente algunos versos de este largo salmo compuesto por 53 versículos. El tema central es la fidelidad del Señor. A lo largo del mismo, una y otra vez, se remarca que forma parte de su identidad, de su ser, de la manera que Él es fiel a sus promesas.

vv.16-17 Todos aquellos que lo reconocen como su Dios (el Pueblo elegido), aquellos que lo alaban, deben sentirse felices y orgullosos. Pues cuanto más se conocen sus obras en la creación y en la historia, mas dignas son de admiración. Todo lo ha hecho maravillosamente y cuando lo hemos necesitado siempre nos ha salvado.

vv. 18-19 La elección del rey David marcó una nueva alianza con el pueblo de Dios. Este rey no fue perfecto, su comportamiento y sus decisiones no siempre fueron acertadas y lo pusieron lejos de los mandamientos de Dios. Pero a pesar de esos errores y de esas infidelidades humanas, Dios nunca lo dejó solo, se mantuvo fiel a su promesa de proteger a su elegido y a su descendencia.

3. MEDITAR LA PALABRA. ¿Esta lectura dice algo especial para ti?

La gran misericordia de Dios dura para siempre, así que la alabanza de ella también debiera de durar perpetuamente. Cuando pensamos que estamos en problemas tenemos algo de alivio al quejarnos; pero hacemos más, obtenemos gozo, al alabar a Dios confiando en que no nos dejará solos. Entonces nuestras quejas se convierten en acciones de gracias.”

4. ORAR CON LA PALABRA. ¿Qué le dices tú a Dios?

Dios es bueno con nosotros, así que tanto usted como yo podemos decir las misericordias del Señor cantaré perpetuamente:

Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor,

y daré a conocer que su fidelidad es eterna,

pues el Señor ha dicho: “Mi amor es para siempre, eterno,

y mi lealtad, más firme que los cielos”.

5. CONTEMPLAR LA PALABRA. ¿Cómo cambia tu mirada?

Nuestra comprensión de Dios muchas veces la basamos en nuestra experiencia humana, con nuestras limitaciones, con los sentimientos buenos o malos que predominan en cada uno de nosotros. Así que podemos decir que Dios es bueno o malo según nos está yendo en la vida. Pero el salmo 89 nos recuerda que Dios es bueno, fiel, misericordioso, que no paga mal por mal, sino que siempre actuará a nuestro favor.

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