San Mateo Apóstol, 21 de Septiembre
- P. Claudio
- 16 sept 2022
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Entre los seguidores de JesĆŗs de Nazaret hay personas de muy diverso carĆ”cter. De los relatos evangĆ©licos, como de las pĆ”ginas del Antiguo Testamento, se deduce que Dios no tiene un Ćŗnico modo de llamar a los que ha elegido. Se podrĆa decir que es su gracia, y no las cualidades humanas, las que configuran el ideal de su llamada y tambiĆ©n del llamado.
Entre los discĆpulos de JesĆŗs, varios eran pescadores. Seguramente algunos otros se habĆan dedicado tambiĆ©n a las tareas agrĆcolas. Y habrĆa entre ellos miembros de otras profesiones artesanas que nos pasan inadvertidas a travĆ©s de los relatos. Pero lo que resulta mĆ”s sorprendente es que entre los llamados por JesĆŗs nos encontremos con un publicano o cobrador de impuestos.
Este tĆtulo puede responder a muchas profesiones un tanto diferentes. HabĆa cobradores de impuestos que alquilaban la recaudación para enviar los dineros de las provincias a las arcas imperiales. HabĆa otros recaudadores que cobraban derechos de portazgo entre un reino y otro, entre una tetrarquĆa y otra y eran mal vistos por la gente del pueblo.
CafarnaĆŗm debĆa de contar con varias oficinas en las que se cobraban diversos tipos de impuestos. A una de estas oficinas se acercó un dĆa JesĆŗs para llamar personalmente a Mateo. No sabemos de dónde era.
El evangelio que lleva su nombre escuetamente nos refiere la escena de su vocación (Mt 9, 9-13). Se le denomina Mateo, abreviación de Mattenaà y de Mattanya, que significa «regalo o don de Dios».
En los lugares paralelos, los relatos de Marcos (Mc 2, 13-17) y Lucas (Lc 5, 27-32) nos hablan de la vocación de un tal LevĆ, hijo de Alfeo que, sin duda, es la misma persona como ha admitido la tradición de la Iglesia. En el relato bĆblico sobre la vocación de Mateo nos llaman la atención especialmente tres momentos: la llamada, el banquete y la revelación de JesĆŗs que vino precisamente a llamar a los pecadores.
En el Evangelio, segĆŗn San Mateo, destaca la misericordia de Dios encarnada en JesĆŗs, asĆ como el cumplimiento de las profecĆas del Antiguo Testamento en favor del pueblo judĆo y de todas las naciones.

