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  • P. Tarcisio

ESTUDIO BÍBLICO. SALMO 63 (62) Señor, mi alma tiene sed de ti.

1. TIPO DE SALMO: Salmo de súplica y de confianza

Este salmo es la oración de un desterrado de Jerusalén y alejado del templo, que recuerda con añoranza los días felices en que contemplaba a Dios en el santuario, viendo su fuerza y su gloria.

2. LEER LA PALABRA.

Salmo 63 (62)

2Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti; mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agostada, sin agua.

3¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria! 4Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios.

5Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. 6Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos.

7En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, 8porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; 9mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene.

[10Pero los que buscan mi perdición bajarán a lo profundo de la tierra; 11serán entregados a la espada, y echados como pasto a las raposas.

12Y el rey se alegrará con Dios, se felicitarán los que juran por su nombre, cuando tapen la boca a los traidores.]

¿Qué dice el texto?

Las primeras dos estrofas del salmo están centradas en los símbolos de la sed y del hambre. De la misma manera que la tierra árida está muerta, hasta que la riega la lluvia, y a causa de sus grietas parece una boca sedienta y seca, así el fiel anhela a Dios para ser saciado por él y para poder estar en comunión con él.

vv. 5-6. En estos versos, el salmista expresa su esperanza de volver a participar en la asamblea en el santuario del Señor. Los cantos, las oraciones y alabanzas van acompañadas del alzar de las manos. También se hace referencia a saciarse con las ofrendas de los sacrificios presentados en el Templo de Jerusalén. Hay un hambre física que debe ser saciada, pero también hay hambre espiritual que necesitamos alimentar en nuestra vida.

vv. 7-9. No obstante la importancia del santuario, el salmista es consciente que la relación con Dios es permanente, a cualquier hora y en cualquier lugar, por eso dice: “En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, 8porque fuiste mi auxilio…” La relación del creyente con Dios es motivo de alegría y de gran confianza en su protección.

vv. 10-12. Los últimos versículos parecen una oración de venganza contra los enemigos, contra los que buscan hacer daño. Ellos recibirán el castigo por sus malas acciones. Entonces, cuando la justicia de Dios se lleve a cabo, el rey se volverá a alegrar con todos los que permanecieron fieles, a pesar de las adversidades.

3. MEDITAR LA PALABRA. ¿Esta lectura dice algo especial para ti?

Este salmo nos recuerda que tan importante es saciar nuestra hambre y nuestra sed físicamente, como nutrir nuestra hambre y sed espiritual. Especialmente en tiempos difíciles, cuando extrañamos asistir a la casa de Dios. Pero también nos recuerda que nuestra relación con Dios no está limitada a un tiempo y a un lugar. También nos invita a dejar en manos de Dios el castigo que merecen todos aquellos que cometen la maldad.

4. ORAR CON LA PALABRA. ¿Qué le dices tú a Dios?

Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote. Me saciaré como de enjundia y de manteca, y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti, porque fuiste mi auxilio, y a la sombra de tus alas canto con júbilo; mi alma está unida a ti, y tu diestra me sostiene.

5. CONTEMPLAR LA PALABRA. ¿Cómo cambia tu mirada?

A pesar de las noches oscuras y de la sequedad seguimos anclados y unidos a Dios: «Mi alma está unida a Ti», «Sin Mí no pueden hacer nada». También nosotros, aunque quizá hoy nos encontremos como tierra reseca, agostada, sin agua, contemplamos la fuerza y la gloria de Dios Levantemos nuestras manos y nuestras voces en oración y alabanza a Dios, quien nunca nos deja solos.

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