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  • P. Tarcisio

JESÚS, EL BUEN PASTOR


La imagen de Jesús como buen pastor, nos lleva a pensar en estos personajes solitarios que recorren campos y montañas pastoreando sus rebaños. Su trabajo es proteger, alimentar, curar, guiar… Históricamente, no sabemos si Jesús alguna vez desempeñó tareas de pastoreo, teniendo en cuenta que su padre, José, era carpintero. Pero esta imagen era muy familiar a sus oyentes y lo entendían bien, porque el pastoreo había sido por siglos una ocupación común en Israel. Jesús ya lo había utilizado frecuentemente en sus discursos (Mt 10:5-6) y parábolas (Mt 25:31-33) (Lc 15:3-7).


También en el Antiguo Testamento encontramos que muchos profetas habían usado la relación del pastor con sus ovejas para describir la relación de Dios con su pueblo Israel. En otras ocasiones, sin embargo, fueron los líderes de la nación quienes eran considerados "pastores" del pueblo, aunque con frecuencia fueron denunciados por los profetas como "falsos pastores" (1 Re 22,17) (Jer 10,21) (Jer. 23,1-2).


Jesús es el Buen pastor, Él cuida con amor de cada uno de nosotros, hasta dar su propia vida. Y por eso, con esta seguridad, podemos decir el Salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me hace reposar para repara mis fuerzas”.

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