Reflexión de la Palabra de Dios
- P. Tarcisio
- hace 2 horas
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Tienen ojos, pero no ven...
La palabra de Dios de este domingo nos lleva a reflexionar entre la situación del que vive en las tinieblas y el que vive en la luz. Aquel que puede ver y el que no quiere ver. La historia del ciego de nacimiento parece una tragedia anunciada, una discapacidad que es consecuencia aparente del pecado. Pero Jesús cambia la perspectiva, porque no se trata solamente de entender la discapacidad como un castigo, sino como una oportunidad para mostrar que la voluntad de Dios no es el sufrimiento de nadie, sino para mostrar su gloria.
Luego hace una declaración sorprendente: “Yo soy la luz del mundo” … Y el que estuvo siego y fue curado, gracias a Jesús, intentara abrir los ojos de la fe de aquellos que no lo pueden ver como el enviado de Dios. Así pues, a Jesús le preocupa tanto la ceguera física, como la ceguera mental y espiritual, que es incapaz de ver la obra de Dios en la vida de las personas. Tienen ojos, pero no ven… Nosotros somos cristianos, gente de fe. Sin embargo, con demasiada frecuencia, estamos ciegos para Dios, para los hermanos y para las cosas que deberíamos ver con respecto a nosotros mismos.
Pidamos al Señor en esta eucaristía que toque y abra nuestros ojos a las realidades más profundas y hermosas de nuestra fe.



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