Reflexión de la Palabra de Dios, Domingo XXIII Tiempo Ordinario

Como cristianos formamos la familia de Dios y somos hermanos en Cristo… Vivimos la corresponsabilidad eclesial y nos debe interesar el bien espiritual y la salvación de nuestros hermanos. No podemos buscar nuestra salvación de manera aislada y egoísta.
Los vínculos de la fe y la gracia son mas fuertes que los vínculos de la sangre y de los apellidos que nos unen… No podemos dejar que un hermano se pierda o se aparte de Dios, ni abandonarlo en el aislamiento.
Es en nuestros vínculos donde encontramos las mayores alegrías, pero también los sufrimientos mas profundos. El Egoísmo y el individualismo nos conducen por caminos anticristianos… Jesús y su Evangelio nos presentan un horizonte distinto para ir al encuentro del hermano que necesita nuestra ayuda, comprensión y solidaridad: La corrección fraterna y evangélica en un ambiente de oración, perdón y caridad cristiana. Las dos primeras lecturas y el Salmo de hoy, también nos dan este
mensaje.
P. Claudio




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