Reflexión de la Palabra de Dios, XXIX Domingo del Tiempo Ordinario

En el pasaje del Evangelio que hoy hemos escuchado le preguntan a Jesús si es licito pagar el impuesto al Emperador. La intención era tenderle una trampa… Si responde que sí, perderá popularidad entre sus seguidores; si responde que no, podrá ser acusado ante la autoridad romana. Pero Jesús no acepta quedar atrapado en esa lógica y cambia el plano de la discusión llevando a sus interlocutores al verdadero asunto o centro de la cuestión.
También nosotros vivimos rodeados de preguntas que nos obligan a tomar partido: Ideologías, polarizaciones, enfrentamientos o intereses. Frecuentemente creyendo que todo consiste en elegir un bando… Pero, Cristo nos recuerda que existe una libertad mucho más profunda para distinguir lo importante de lo accesorio, lo pasajero de lo definitivo. Debemos poner a Dios en el Centro y todo lo demás es relativo.
P. Claudio





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